Fuentes anónimas

Enviado por Melania el Mié, 20/10/2010 - 19:13.

Cómo bien explica la columnista del PAIS, Milagros Pérez Oliva en sus artículo “Demasiadas fuentes anónimas” y “Tirar la piedra y esconder la mano”, cada vez es más frecuente que las fuentes de información pidan a los periodistas mantener su anonimato cuando dan una información, en muchas ocasiones de manera injustificada. Por qué negarle al público la información del informante. Es de entender que hay determinados asuntos en los que manejar, poseer o desvelar una información puede poner en peligro la vida, el trabajo o la profesionalidad del periodista o del informante, pero los casos cercanos a “garganta profunda”, donde sí se justificó el anonimato de William Mark Felt, por desgracia o simplemente por la dinámica del trabajo periodístico son más bien escasos.

Resulta paradójico, en esta era en que nuestro nuestro diario guardado con candado pasa a la red social, y nuestra vida se convierte en un espectáculo mediatizado para amigos y no tan amigos, donde no tenemos cuidado en desvelar información que puede perjudicarnos en un futuro trabajo o relación, que cuando un periodista, un profesional del manejo de la información, pide una información esta se da en la muchos casos con recelo y bajo anonimato, al que tienen derecho sí, pero de manera justificada.

Cómo periodista hasta que punto es ético dar al lector una información de la que ni la fuente se hace responsable, hasta que punto está dando voz y no cara a unos intereses concretos que no tienen que ver con el derecho a la información. El periodista también debe exigir que la información se la den fuentes fiables y que esa fiabilidad pueda ser transmitida a quien accede a la noticia o artículo, pero el medio y la profesión también tienen su responsabilidad, mientras la profesión y las condiciones de trabajo del periodista no se dignifiquen será más urgente el publicar aun sin tiempo para poder contrastar fuentes o buscar la información en alguien que este dispuesto a dar la cara.